______ El Empresario chileno Juan Ernesto Pino se instaló en 1998 en la zona de Chapare, epicentro caótico y violento del narcotráfico boliviano. Apoyado por la agencia anti- drogas de EE.UU., la DEA, logró levantar una empresa que exporta bananas y que es elogiada como ejemplo de la reconversión de cultivos promovida en la región
Muchos   les   puede haber  sonado  como un despropósito: invertir  en  Bolivia miles de dólares para comprar  130  hectáreas  en  Chapare una  de  las  zonas  de mayor producción de coca del mundo, tierra del narcotráfico, violenta, pobre y caótica y, más encima, siendo chileno. En 1998, el empresario Juan Ernesto Pino (65) sumó y restó en su cabeza y decidió que era, pese a todo, un buen negocio.
______ Hoy, este empresario de Concepción es el tercer mayor exportador de plátanos que existe en la zona: vende 10 mil cajas semanales  a  Chile  y  Argentina.  Da empleo a 40 personas, lleva siete años en la región - fue el primer agricultor extranjero que invirtió ahí - y no sólo ha sobrevivido: gana dinero. “No he tenido ni un problema por ser chileno”, reconoce. Ya está pensando en comenzar pronto con las plantaciones de piñas y palta Hass y su caso es utilizado como ejemplo de la trabajosa reconversión de cultivos de coca que el gobierno norteamericano ha pro- mocionado desde 1975 en la zona. De hecho, fue la misma DEA -la oficina antidrogas de EE.UU.- quien le dio una mano a Pino cuando él decidió instalarse en Chapare.  

 

Mi aliada, la DEA

______En 1998, Pino, en sociedad con un amigo ecuatoriano, compró 130 hectáreas en US $ 10 mil, en el sector de Ivergazama, a 250 kms de Santa Cruz. Llegó ahí con la idea de invertir en un negocio de fertilizantes,  pero  cambió  de  opinión cuando vio cómo crecían los mangos, las paltas, papayas y bananas. Y lo que lo terminó  de  convencer  fue  que  hasta  esa fecha  no  se  exportaba  ni  una  caja  de bananas desde esta zona. Lo único que sabía era que los plátanos se cosechan todo el año y que vendiendo una caja en cuatro dólares podía hacer un buen negocio. En Chile había sido comerciante de esta fruta, pero nunca agricultor.

______Bautizaron las tierras como Hacienda La Esperanza -hoy Santa Mónica- y a su empresa como Banabol. Cuando llegaron al lugar, les dijeron que éste había sido una  f inca  de  f in  de  semana.  “Era  una casucha en medio de la selva”, recuerda. Al poco tiempo los socios descubrieron dos laboratorios de elaboración de cocaína bajo el suelo. Pino cuenta que los  narcotraficantes entraban hasta la hacienda en helicópteros, sin que nadie los viera.
De  vuelta  en  Chile,  apenas  pisó  el consulado de Bolivia para realizar los trámites para instalar el negocio en ese país, el vicecónsul, Carlos Peñaranda, le aconsejó que fuera a Cochabamba a conversar con la DAI, una empresa que asesora a inversionistas y que funciona bajo el alero de la agencia de desarrollo de EEUU para Bolivia (USAID) y de la DEA. Ahí Pino supo que a pocos kilómetros de su recién adquirida hacienda, los norteamericanos pagaban, desde 1987, US $2.500 por hectárea de coca erradicada.

______Sin embargo, el incentivo no entusiasmaba a los campesinos: pocos decidían abandonar el negocio. Banabol y la DAI entonces se aliaron. Para los norteamericanos la empresa era uno de los primeros ejemplos serios de erradicación del cultivo de coca. Y para Pino la agencia fue clave para echar a andar el negocio: lograron que él no tuvie- ra que pagar los derechos de exportación y además agilizaron el proceso de  transportar los meristemas de las bananas, tejidos embrionarios de la plantas, que llegaban en avión desde Ecuador a Cochabamba y que había que poner en almácigos con rapidez. La burocracia no lo permitía y los trámites eran engorrosos (y aún lo son, dice Pino, citando un ejemplo: para pasar la fruta a nuestro país los camiones de Banabol en la aduana de Bolivia demoran dos horas; en la chilena, 15 minutos).
Con el envión dado por los norteamericanos la empresa logró crecer. Pino -miembro de la Cámara de Comercio Chileno- Boliviana- trabaja hoy con   su esposa, Mónica Soler, y sus tres hijos. Son los terceros exportadores de la zona, pero a diferencia de sus competidores, dice el empresario, no le deben un peso a nadie. Mantener la hacienda le cuesta US$8 mil mensuales. Venden 10 mil cajas de plátanos semanales a Chile y Argentina, cada una en tres dólares y medio. En nuestro país sólo comercializan en la I y II región. El resto de la producción, casi el 80%, parte a Rosario, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

______Territorio comanche Chapare  ha  sido  históricamente  la principal región cocalera en el centro de Bolivia y escenario de eternos y violentos disturbios y protestas. De la mano del auge  del  consumo  del  “polvo  mágico boliviano” en las calles de Estados Unidos, se convirtió en una especie de capi- tal de la producción de la materia prima de  la  droga:  la  población  del  Chapare pasó  de  32.800  habitantes  en  1976  a 108.000 en 1992.

______Por eso las políticas de erradicación de  los  gobiernos  bolivianos,  apoyados por  EE.UU.,  se  han  centrado  en  esta zona, logrando disminuir a casi la mitad los cultivos (la región de Yaguas ahora se erige como la mayor productora), con la oposición férrea de los cocaleros -encabezados por Evo Morales- que esgrimen que  es  el  único  producto  agrícola  con buen precio en el mercado y que ganan al menos tres veces más que con otros cultivos.  “Coca  no  es  cocaína”,  esgrimen como eslogan.
______Pese  a  la  convulsión  permanente, Pino  dice  no  haber  estado  expuesto  a mayores  peligros,  salvo  en  el  2000, cuando durante un mes los cocaleros se tomaron las carreteras. La DEA lo apoyó: “como nos bloquearon la salida de los  camiones,  no  podíamos  exportar.

______Pero  los  norteamericanos  aportaron recursos para pagar los sueldos y así no tuvimos  mayores  pérdidas”,  relata  el empresario. Así todo, durante los ocho días al mes que él visita la zona,  nunca duerme  en  la  hacienda.  De  hecho,  aún no  se  construye  una  casa  ahí  y  recién tiene luz eléctrica. Ni siquiera se queda en Ivergazama, el pueblo más cercano a la finca. Prefiere viajar 60 kilómetros, a Villa Tunari,  donde  es  más  seguro  y existen mejores hoteles.

 

Universidad de la banana.

______El auge de la droga no alcanzó a chorrear a los habitantes de la zona. Según estimaciones  de  Fuerza  Especial  de Lucha contra el Narcotráfico de Bolivia, un  kilo  de  cocaína  cuesta  en  la  zona US $ 1.200; en Miami, el mismo kilo vale US $ 23.000 y en Europa hasta US $ 40.000.

______La gente vive en condiciones precarias.  La  mayoría  reside  en  chozas  de madera, sin paredes, ni techo, ni suelo. En pocas zonas existe luz eléctrica y agua potable. La desidia y falta de educación técnica es abismante. “Claramente  los bolivianos de esta zona no estaban preparados para desarrollar nuevas siembras”, explica el empresario.

______Considerando la escasa mano de obra capacitada, Banabol contrató a personal ecuatoriano para construir canales, sistemas de cable, embalaje, entre otras cosas. Esto derivó en una escuela informal para los  lugareños.  “Venían  alumnos  de  la Universidad de Cochabamba  a aprender y poco a poco se transformó en una escuela”,relata Pino, quien agrega que muchos embajadores han venido   a conocer la hacienda por las dimensiones que alcanzó. Según  Gerardo Quispe , un ex cocalero vecino de la hacienda de Pino, la gente aquí cultiva hoja de coca por dos razones:

______ “crece sola y los bolivianos somos flojos”, dice. “Me pagaban 5 pesos bolivianos  por 100 libras de hoja de coca”, agrega Quispe, quien decidió reconvertirse y dedicarse a los plátanos. Hoy vende su producción completa a Banabol, en US $2.500 mensuales. Con ello, dice que ahorró y sumó a sus cinco hectáreas otras quince y además pudo construirse una casa de cemento.

______Pino  afirma  que  esto  recién  parte.  Quiere comenzar pronto con la plantación de piñas y su próximo desafío es la palta Hass. “Estamos pidiendo a la DEA que nos ayude en eso”, dice y agrega que los norteamericanos están dando facilidades para instalarse en la zona. “Lo único que hay que hacer es acercarse al Consulado de Bolivia en Chile. Las cerezas, duraz- nos y paltas se dan muy bien y no es deta- lle que  una   hectárea  cueste  US $500”.